Aromatics for Animals ¿Qué es?

Aromatics for Animals está basado en la “Zoofarmacognosis Aplicada”, y es un método que permite al animal domesticado despertar su instinto innato de saber encontrar a través de su olfato, aquellas sustancias vegetales que necesita para obtener de nuevo el equilíbrio físico y emocional.

Los animales que viven en libertad y en su entorno habitual, saben perfectamente distinguir entre alimentación y plantas medicinales y recurren a estos últimos solo en caso de necesidad.

 

Para los animales domesticados, o mantenidos en cautividad, es muy difícil tener acceso a las plantas medicinales. Dependen completamente del ser humano.

El hecho de no tener acceso no implica que ya no tengan el instinto, y que no sepan seleccionar aquellas hierbas y plantas necesarias para encontrar de nuevo el equilibrio, o sea LA SALUD.

Todos nos habremos fijado en nuestro perro o gato, cuando, para purgarse, come hierba.

La palabra “zoofarmacognosis” deriva de las palabras “zoo” (animal) pharma (droga, medicamento) y “cognosis” (conocimiento), y fue desarrollado por el Dr. Eloy Rodriguez, un científico de la Universidad de Cornell.

El método  “Applied Zoopharmacognosy”  fue  desarrollado por Caroline Ingraham.

Applied Zoopharmacognosy es un método holistico que incluye el trabajo con aceites esenciales, aceites vegetales y macerados, hierbas aromáticas etc.

Durante muchos años estuve trabajando con los aceites esenciales y esencias florales, no sólo a nivel del ser humano, sino también para los animales.

Aprender el método Applied Zoopharmacognosy me abrió a un campo mucho mas amplio de trabajo.
Es poner a la Madre Naturaleza de nuevo al alcance del animal domesticado, ofreciendo el método más antiguo que conoce el hombre, al reino animal, y muchas veces con unos resultados sorprendentes.

 

Applied Zoopharmacognosy está basado en el principio de que siempre sea el animal que guíe la sesión.
Nosotros solo funcionamos como facilitadores, respetando en todo momento sus respuestas naturales e instintivas.

No hacemos ningún diagnóstico como tal, y tampoco pretendemos descartar la función del veterinario. Cuando un animal, que está a nuestro cargo, está enfermo, es nuestra obligación buscar el consejo de un profesional cualificado. Pero conozco a muchos veterinarios que se han abierto a este método y que lo ofrecen a sus pacientes como una alternativa complementaria, teniendo como prioridad el bienestar del animal.

¿Como es una sesión?

No importa si se trata de un perro, un gato o por ejemplo un caballo, para cualquier especie partimos más o menos de la misma base.

Ante todo necesitamos que el animal este dispuesto a darse esta oportunidad y querer “sanarse”.   A no ser que nos encontremos con un animal profundamente herido a nivel emocional, la gran mayoría responde con ganas al encontrarse con los remedios.

A cabo de pocos minutos reconocen, a través de su olfato, los remedios y pueden mostrar incluso una reacción “ansiosa” por poder tener acceso a las sustancias ofrecidas.

Más de una vez me he encuentro con caballos dando patadas a la puerta de la cuadra, al reconocer el aroma de una planta necesitada.
Y los animales que se resisten o están tan dañados emocionalmente, simplemente se nececista darles un poco más de tiempo.

El llamado “protocolo de apertura”, que consta de siete aceites esenciales, es el encargado de abrir al animal a nivel emocional.

Por las propiedades que tienen estos aceites esenciales, podemos hacer una rápida lectura de cual podría ser el problema.  

El aroma de un aceite esencial puede ser bien recibido, mientras que otro será rechazado……. Esto es lo que nos permite hacer dicha lectura. Los aceites esenciales seleccionados por el animal le serán ofrecidos hasta que nos indique que no quiere más.

A partir de este momento seguimos el trabajo con los aceites macerados (por ejemplo aceite macerado de Caléndula o de Arnica) y aceites vegetales como Pepita de Uva, Girasol etc. y demás remedios.

Las propiedades de estos remedios y aceites vegetales nos pueden indicar si existe además de un desequilibrio emocional algún problema físico.

Es importante comprender que en ningún momento se pretende hacer un diagnóstico. Un zoofarmacólogo  NO MEDICA, NO DIAGNOSTICA, NO RECETA  NINGUN REMEDIO NI TRATA AL ANIMAL. 

Solo emplea sus conocimientos para acercar al animal sustancias similares a aquellas que encontraría en la naturaleza.

Si durante la sesión se sospecha que pueda existir alguna enfermedad físico, se recomienda siempre buscar el consejo de un veterinario.

A veces me encuentro con clientes que creen que sus animales han respondido a algún aroma porque “le ha gustado su olor o sabor”. Es importante entender que de por sí las plantas medicinales tienen un sabor amargo y un animal no selecciona los remedios por “gusto” al no ser que realmente los necesita.

Esto se ve claramente en el caso de que se requiere otra sesión. Cuando el problema ha quedado resuelto, el animal no volverá a seleccionar el mismo remedio o ya no querrá inhalar el mismo aceite esencial.

 

 

 

 

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